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Aniversario: Rage Against the Machine - Evil Empire (30 años)

Rage Against the Machine tardó cuatro años en soltar el sucesor de su debut. Cuando Evil Empire llegó el 16 de abril de 1996, entró directo al número uno del Billboard. Treinta años después, "Bulls on Parade" sigue sonando como una declaración de guerra. Porque lo era.

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Aniversario: Rage Against the Machine - Evil Empire (30 años)

Evil Empire salió el 16 de abril de 1996. Rage Against the Machine ya tenía cuatro años encima de ese primer disco que los puso en el mapa, y en lugar de repetir la fórmula, decidieron hacer algo más difícil: ir más lejos. Treinta años después, ese disco sigue siendo una de las declaraciones políticas más directas que ha producido el rock alternativo estadounidense.

Origen e historia

El debut homónimo de 1992 llegó en un momento perfecto. Los noventa arrancaban con una energía rara, el grunge dominaba, pero había espacio para algo más confrontacional. RATM apareció con guitarras que sonaban como si Tom Morello las estuviera torturando y letras que nombraban a Che Guevara, Emiliano Zapata y Malcolm X sin pedir permiso. El disco vendió millones de copias. Los pusieron en MTV. Y ahí estaba la ironía que ellos mismos reconocían: una banda que le declaraba la guerra al sistema estaba firmada con Epic Records, subsidiaria de Sony.

Evil Empire nació de esa tensión. Zack de la Rocha, Morello, Tim Commerford y Brad Wilk pasaron casi cuatro años entre giras, activismo y un proceso de grabación que no fue fácil. El productor Brendan O'Brien, que ya había trabajado con Pearl Jam y Stone Temple Pilots, tomó las riendas. El resultado fue un disco más oscuro, más denso, y en muchos sentidos más honesto sobre lo que la banda realmente quería decir.

El título viene de Ronald Reagan, que usó esa frase para referirse a la Unión Soviética en los ochenta. RATM lo tomó y lo dio vuelta: el empire of evil, para ellos, era el gobierno estadounidense y el sistema capitalista que lo sostenía. No era sutil. No querían serlo.

Influencias

RATM siempre fue una banda de referencias cruzadas. En Evil Empire eso se nota más que en el debut. De la Rocha venía escuchando hip hop de la costa este, Public Enemy, KRS-One y eso se filtra en cómo construye sus letras: más densas, más acumulativas, con una urgencia diferente.

Morello, por su parte, seguía desarrollando un lenguaje de guitarra que no tenía mucho que ver con lo que hacían sus contemporáneos. Usaba el instrumento como si fuera un turntable. Eso no salió de la nada: venía de una mezcla de funk, metal y hip hop que pocos guitarristas de su generación estaban procesando de esa manera.

Hay también una influencia política directa que va más allá de la música. De la Rocha estaba involucrado activamente con el movimiento zapatista en México, con causas de presos políticos, con organizaciones de base en Los Ángeles. Evil Empire no es un disco de postura. Es un disco de alguien que llegaba de esas reuniones y lo metía todo en las letras.

El sonido

Si el primer disco tenía momentos de energía casi caótica, Evil Empire es más controlado. Eso no significa más suave. Significa que saben exactamente dónde poner cada golpe.

Bulls on Parade abre el disco y todavía hoy suena como una declaración de intenciones. El riff de Morello es inmediato, el groove de Commerford y Wilk es pesado sin perder el bolsillo rítmico, y De la Rocha entra con una letra sobre el complejo militar industrial que no necesita explicación. Esa canción llegó al número uno en el Billboard Mainstream Rock y ganó un Grammy. Una canción que habla de arsenales y corporaciones de armamento, en el número uno.

Tire Me, People of the Sun, Down Rodeo: el disco mantiene un nivel de intensidad que no baja mucho. Pero hay variaciones. Hay momentos donde el funk es más evidente, donde el ritmo manda más que la distorsión. RATM nunca fue solo una banda de metal. Evil Empire lo confirma.

Las letras son más específicas que en el debut. De la Rocha nombra situaciones concretas, referencias históricas puntuales, nombres. No está hablando en abstracto sobre la opresión. Está hablando de casos, de políticas, de lugares. Eso hace el disco más difícil de consumir de manera pasiva.

Impacto

Evil Empire debutó en el número uno del Billboard 200. Vendió más de 200,000 copias en su primera semana en Estados Unidos. Eso en 1996, con un disco que no hacía concesiones comerciales visibles, es un dato que todavía cuesta procesar.

Lo que hizo RATM con ese disco fue demostrar que el segundo álbum no tiene que ser una versión más accesible del primero. Muchas bandas en esa posición suavizan el sonido, buscan el hit de radio más obvio, intentan consolidar el éxito anterior. RATM hizo lo contrario. Fueron más duros en el mensaje, más específicos en la crítica, más directos en la confrontación.

En el Caribe, y en República Dominicana específicamente, RATM llegó de manera fragmentada. No había una escena que los absorbiera de forma orgánica en ese momento. Pero los que los encontraron, los encontraron de verdad. Había algo en esa mezcla de rabia, ritmo y política que resonaba en contextos donde la desigualdad no era un concepto abstracto. Encontramos claros matices de RATM en nuestra banda d3sorden.

En 2026, con treinta años encima, Evil Empire no suena a pieza de museo. Suena a un disco que todavía tiene algo que decir. Las estructuras que criticaban siguen en pie. Algunas están peor. De la Rocha lo sabía en 1996 y lo dejó grabado.

Si nunca lo has escuchado completo, este es el momento. Si lo conoces de hace tiempo, vale la pena volver a ponerlo desde el principio y escucharlo sin interrupciones. No como nostalgia. Como contexto.

#StayRAD