Joshy Melo: El cuatro me trajo el son, el jazz me dio la libertad
Hay músicos que eligen un género. Y hay músicos que dejan que el género los encuentre a ellos.
José Florentino Melo Ulloa nació en Montellano, Puerto Plata, en 1987, y creció escuchando a su familia cantar en reuniones familiares antes de saber que eso se llamaba música. Cuando llegó a Santo Domingo en 2004 para estudiar en la UASD y el Conservatorio, ya traía algo formado; una oreja entrenada por la tradición y una curiosidad que no iba a caber dentro de un solo género. Lo que no sabía todavía era que un instrumento iba a definir su camino: el cuatro dominicano.
Hoy, más de veinte años después, lidera SonAndo, tiene en circulación el álbum Sona'o, acaba de lanzar el sencillo Alefú, y tiene planes de una gira nacional y un álbum acústico. Hablamos con él. Respondió con la misma naturalidad con la que toca, sin poses, sin respuestas de prensa, con historias reales.
¿Cómo inicias?
Mis primeras experiencias se remontan a mi familia y la iglesia. Mis tías, mi madre, mis abuelos; todos cantan. Era muy común oírles cantar en las reuniones familiares. Para mí era parte de lo que era mi familia.
En la República Dominicana, como en gran parte de América Latina y el Caribe, la iglesia no es solo un espacio de fe. Es también uno de los primeros escenarios musicales a los que un niño tiene acceso. El coro, el órgano, los cantos colectivos, el ritmo de los himnos. Para muchos artistas dominicanos ese fue el primer laboratorio, mucho antes de que existiera una escuela de música o un estudio.
Se mueve a Santo Domingo en el 2004 y estudia música en la Universidad Autónoma y en el Conservatorio, además de formarse con profesores privados.
Nos cuenta que fue influenciado por varios artistas y de diversos estilos destacan entre los Dominicanos: Juan Luis Guerra, Cuco Valoy, Santiago Cerón, Rey Reyes, Xiomara Fortuna, Luis Días. Y mencionando algunos extranjeros: Pancho Amat, Alex Cuba, Havana d'Primera, Miles Davis, Pat Martino, Biréli Lagrène.
El trasfondo musical de Joshy nos muestra un artista completo y expuestos a varios géneros y en que cada uno de sus discos podemos escuchar estas influencias.
SonAndo es un grupo que navega entre el son, el fusón, el bolero y el montuno con elementos de funk, de jazz y de toda la música dominicana; en donde destaca el cuatro dominicano, instrumento que pertenece a la tradición de la música folclórica dominicana.
Nos dice que:
Trato en mis letras contar historias de amor y desamor con un lenguaje coloquial, sobre todo en el que el mensaje se sienta bien dominicano. Uso frases y dichos que nos distinguen como nación, porque siento que otros países se enamoran de esa manera tan peculiar de hablar de nosotros. Encontrarás en mis canciones ese detalle; poesía sí, metáforas también, pero muy llanas.
Llevas años trabajando donde el jazz y el son dominicano no sólo conviven sino que se transforman mutuamente. El jazz tiende a la improvisación y la apertura, el son tiene raíces muy específicas y una identidad muy marcada. ¿Cuándo decides respetar esa identidad y cuándo decides romperla?
Mi carrera como artista inicia con el jazz y al mismo tiempo con el cuatro. Para el año 2012 un amigo me motiva para armar un proyecto para unos conciertos de calentamiento en el marco del DR Jazz Fest; ese año el tema central eran las cuerdas del Caribe: Pancho Amat representando el tres cubano, Pedrito Guzmán con el cuatro puertorriqueño, y Juan Francisco Ordóñez en la guitarra eléctrica. Junté algunos amigos, armamos un repertorio con piezas mías, sones, y por supuesto mi cuatro. Al año siguiente fui invitado como parte del line up de artistas. Este concierto marca el inicio de Joshy y su 4 Jazz.
El cuatro me trajo el son, y el jazz me daba la libertad de la improvisación y es precisamente esa improvisación el punto común en donde el son y el jazz se abrazan. Sin embargo, en mi búsqueda de identidad no sólo experimenté con el son. El cuatro también me conectó con la música raíz dominicana: el bambulá, la salve, la sarandunga, los palos, el gagá, todas barnizadas con jazz, siempre contadas desde el cuatro. Lejos de sentirse tensión, navegar en las dos aguas resultaba muy natural para mí.
El cuatro dominicano es una guitarra de cuatro cuerdas de la familia folclórica latinoamericana, pariente del tres cubano y el cuatro venezolano, con su propia afinación, técnica e identidad sonora. También existe una versión del cuatro en Puerto Rico, con cinco cuerdas dobles y metálicas, muy utilizado en géneros con tradición rica de son y salsa.
¿Como ves la escena?
Creo firmemente que hoy hay más artistas dominicanos interesados en una mirada hacia lo autóctono, en donde no cabe lugar para el prejuicio sobre todo para aquellas músicas que tienen un marcado origen afro. Sin embargo, me gusta llamarle dominicano y punto.
Hay cada vez más propuestas que se arriesgan a ir más allá del mainstream, comprometidas con un arte genuino.
Pero nos falta visibilidad y espacios donde podamos presentar nuestras propuestas. El mayor escollo, desde mi punto de vista, es que no siempre el arte bien hecho resulta comercial para las marcas y es ahí donde los artistas independientes tienen el mayor reto. A pesar de ello, hoy hay más eventos y más festivales donde se puede ver.
Joshy tiene mucha razón al resaltar la falta de espacios y nos atrevemos a agregar la falta de difusión orgánica, pues los medios tradicionales nos bombardean con música comercial y los artistas nacionales que están creando, innovando y fusionando no alcanzan a toda la población.
El ecosistema del son es pequeño y tiene la connotación de que es música de viejos - jajaja.
Qué podemos esperar en el futuro de Joshy musicalmente, cuando ya ha mezclado funk con son, cuando ha tocado Jazz con sus cuerdas y su estilo; el próximo paso según nos dice es un merenguito con los colores y el sabor de Joshy, con esas letras tan dominicanas como el, no podemos esperar.

Alefú acaba de salir. ¿Qué tiene ese single que los anteriores no tenían?
En este sencillo exploró melodías derivadas del funk; la guitarra steel marca el inicio y el aire del tema, pero llegando al estribillo la canción da un giro hacia el fusón. También hay una marcada intención en el uso del lenguaje coloquial y expresiones muy dominicanas. Creo que hay una gran riqueza y oportunidad en nuestro lenguaje.
Este uso intencional no es nuevo, ya lo había hecho mucho antes que yo Luis Díaz. Yo solo vengo, de alguna manera, a rescatar ese recurso, pero con mi personalidad.
¿Qué viene después de Alefú?
Tengo planeado lanzar otras canciones que ya están en fase de pre-producción. Un álbum acústico de guitarra y voz, y una gira nacional con la música de Sona'o que no he tenido la oportunidad de tocar en vivo.
Joshy se despide diciéndonos:
"Date la oportunidad de escuchar mi música; no como un favor, más bien como esa posibilidad de exponer tu mente y corazón a otras sonoridades, fuera de lo que nos dicta la industria y sus algoritmos. Que tu acercamiento a la música no sea condicionado por lo que ves en la farándula."
Joshy cierra la conversación como la empezó, con música. No con grandes declaraciones ni con el típico "próximamente en todas las plataformas". Simplemente comparte lo que escucha, lo que lo formó, lo que sigue moviéndolo.
Siganle la pista a Joshy en sus redes sociales y canales de difusión Spotify e Instagram