St. Anger cumple más de 20 años y sigue siendo el álbum más odiado y más honesto de Metallica
Sin solos, con una batería que suena a lata y grabado mientras la banda se desmoronaba por dentro: St. Anger cumple más de 20 años y sigue siendo imposible de ignorar.
Hay discos que fracasan en silencio. Y hay discos que fracasan tan ruidosamente, tan públicamente, con tanto trauma visible en cada track, que terminan siendo imposibles de ignorar. St. Anger de Metallica es ese segundo tipo. Salió en 2003 y todavía genera peleas.
La historia detrás del álbum es básicamente un colapso en cámara lenta: James Hetfield entrando a rehabilitación, Lars Ulrich peleando con todo el mundo incluyendo su propia banda, el bajista original Jason Newsted ya fuera del grupo, y una dinámica interna tan rota que contrataron un terapeuta para poder terminar las sesiones de grabación. Todo eso quedó documentado en Some Kind of Monster, el documental que muchos consideran más interesante que el álbum mismo.
El resultado fue un disco sin solos de guitarra, con una batería que suena a lata de galletas, letras que van directo al hueso emocional sin mucho filtro técnico, y una producción que hasta sus propios fans describen como difícil. La crítica lo destrozó. El público lo compró igual, porque era Metallica, pero el consenso fue claro: esto no era lo que se esperaba.
Lo que sí fue, y esto es lo que hace interesante revisitarlo ahora, fue un documento real de una banda al borde. No una imagen cuidada, no un comeback calculado. Cuatro personas tratando de sobrevivir a ellas mismas y de paso grabar algo. ¿Salió bien? Depende a quién le preguntes. ¿Fue honesto? Difícilmente hay algo más honesto en su catálogo.
Más de veinte años después, St. Anger sigue siendo el álbum que divide a los fans de Metallica más que cualquier otro. Y quizás eso, más que cualquier crítica, dice algo sobre lo que significa crear cuando todo se está cayendo.
RAD: porque alguien tiene que llevar la cuenta. Fuente: https://www.loudersound.com/the-story-behind-metallica-st-anger