Laura Rivera: Todo lo que soy
Tengo la misma sensación que sentí hace diez años, cuando emprendí mi camino como solista. Es esa necesidad casi urgente de crear, de cantar, de transformar en canciones todo lo que la vida me ha regalado y también todo lo que me ha quitado.
Cuando escuchamos o leemos el nombre Laura Rivera, lo primero que llega a la mente es Tribu del Sol, o aquellos musicales con los que nos ha deleitado en el teatro. Pero Laura es mucho más que eso. Es una artista completa que desde temprana edad mostró la pasión y entrega que definen a quienes no eligieron el arte como carrera sino como forma de existir.
Música y teatro no compiten, se complementan. Y eso queda demostrado en una carrera que no se ha detenido en tres décadas: del rock al jazz, del estudio al escenario, de interpretar personajes ajenos a construir los propios. Cada etapa ha sido un peldaño, y Laura ha subido cada uno con la misma emoción del primer día.
Ahora esa carrera tiene nombre propio y cuatro noches en el Bar Juan Lockward del Teatro Nacional: Todo lo que soy.
Hay artistas que necesitan que los presentes. Laura Rivera no es una de ellas.
La Conversación
¿Quién es Laura Rivera para alguien que nunca ha escuchado tu nombre?
Yo soy Laura Rivera: mujer, mamá, abogada, cantante y actriz dominicana, amante del arte, elegida por la música y, a la vez, quien eligió la música como camino de vida. Tal vez me conoces por Tribu del Sol o por Retro Jazz, o me has visto en alguna obra de teatro musical, pero nada de eso define exclusivamente lo que soy. Soy todo eso y mucho más.
Abogada. El dato aparece entre mamá y cantante, sin drama, como si fuera lo más natural del mundo. Y en el caso de Laura Rivera, lo es. Hay personas que dividen sus vidas y hay personas que las integran. Ella claramente pertenece al segundo grupo y eso se nota en todo lo que hace.

Empezaste a los seis años. ¿Cuándo dejó de ser algo que hacías y se convirtió en lo que eres?
Si me detengo a pensarlo, no sabría decir en qué momento exacto empezó todo. Puede que haya sido cuando inicié con Tribu, a los dieciséis años, pero en mi corazón siento que siempre he sido lo que hoy soy. Me veo como la misma niña de seis años que se para frente a un micrófono con la emoción del primer día para hacer lo que mejor sabe hacer, aquello para lo que vino a este mundo.
Treinta años de distancia entre esa niña y la artista que hoy llena cuatro noches en el Teatro Nacional. La respuesta de Laura es que no hay distancia. Que son la misma persona.
De Tribu del Sol a Retro Jazz, de los musicales a la carrera solista. ¿Cómo describes ese recorrido?
Miro cada etapa de mi vida profesional como un peldaño de una escalera que, realmente, no sé adónde me llevará, pero que, mientras respire, voy a disfrutar esta subida. Cada paso ha servido para algo distinto: crecimiento, aprendizaje, tropiezos y, sobre todo, para aprender a seguir adelante.
¿Cómo describes tu sonido?
Lo siento como una mariposita inquieta en mi cerebro que viaja por mi corazón y sale por mi garganta, tratando siempre de traer consigo verdad. Lo voy a dejar así porque no me parece justo poner en palabras firmes algo tan vivo y que siempre me sorprende a mí misma tratando de reinventarse.
Es la respuesta más honesta que puede dar alguien cuyo catálogo incluye rock, jazz, pop y teatro musical. No es evasión. Es precisión.
La residencia tiene cuatro noches: La Bohemia, La Actriz, La Rockera y La Rivera. ¿Cuál te cuesta más mostrar?
Definitivamente, La Actriz será mi reto más grande. La actuación es una de las cosas que me he atrevido a hacer en los últimos años, y siento un respeto, un amor y un agradecimiento tan enormes por este arte que siempre creo que me quedo corta. Sin embargo, no podía hacer un recuento de mi vida profesional sin hacer un aparte para honrar este oficio que me ha dado tanto: tantos amigos, tantas lágrimas, tanta alegría, tanta experiencia. El teatro es de las pocas cosas que no se repiten. No lo vas a ver en YouTube. Hay que ir, estar presente y vivir esa entrega cada vez. Es un regalo, tanto para el público como para el actor.
Casandra con Tribu del Sol, Soberano con Retro Jazz, Premio Indie como solista. ¿Eso habla de versatilidad o de búsqueda?
Espero que hable de ambas. Nadie viene a este mundo con un libro de instrucciones. Tenemos ideas preconcebidas que nos da la sociedad, la familia, el mercado, ideas y parámetros que nos dicen lo que debemos hacer. Pero mi camino nunca ha estado definido por ellas, y amo eso de mí. Me encanta sentir que todavía no he terminado de encontrar quién soy y saber que me permito cambiar con la vida y probar cosas nuevas, sin miedo a equivocarme, con ganas incluso de equivocarme para aprender, levantarme, sacudirme el polvo y, cansada o con entusiasmo, volver a empezar.
¿Qué te enseñó el teatro musical sobre cómo cantar?
El teatro musical ha sido para mí como un PhD en interpretación. Me ha enseñado a separar a Laura, la artista, del mensaje. En el teatro aprendes que no se trata de ti, sino de ponerte al servicio de una historia. Es rendirte por completo ante la verdad del personaje y convertirte en un canal para que sus palabras y emociones lleguen al público. No desde las mañas o las emociones de la actriz, sino desde la honestidad de quien desaparece para dejar que otro exista por un instante.
Esa lección se escucha en cómo canta. Hay intérpretes que cantan desde sí mismos y hay intérpretes que cantan desde la canción. Laura Rivera claramente pertenece al segundo grupo.
¿Cómo ves la escena musical dominicana para una artista que trabaja fuera de lo urbano?
Antes de los urbanos estaban los merengueros, los bachateros, los salseros. Siempre ha existido, en nuestra música popular, una predilección por la música bailable, porque el ritmo lo llevamos en la sangre. Así que, en ese sentido, veo la escena musical igual que antes, con gustos para todos los colores. El auge de los festivales de música alternativa y la oferta musical tan variada dentro de la escena local son una muestra de que existe un mercado para todos.
Después de la residencia, ¿qué viene?
Tengo la misma sensación que sentí hace diez años, cuando emprendí mi camino como solista. Es esa necesidad casi urgente de crear, de cantar, de transformar en canciones todo lo que la vida me ha regalado y también todo lo que me ha quitado. Me emociona sentir que esa inquietud sigue viva, porque solo puede significar una cosa: que viene más música. Ojalá sea un álbum, ojalá sea un EP, ojalá sean varios sencillos. La verdad es que no importa el formato, lo importante es que salga, porque todavía tengo mucho que contar.
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La Lista
"Está bien no saber exactamente quién eres. Lo que no está bien es no darte la oportunidad de descubrirlo."
- Laura Rivera