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Mudovan: Dejar fluir, respetar los procesos

Mudovan nació en plena pandemia, sin sala de ensayo y sin condiciones ideales. Cinco años después tienen un disco que pregunta qué queda cuando la intensidad termina. No forzaron nada. Dejaron que fluyera.

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Mudovan: Dejar fluir, respetar los procesos

Mudovan nació en una pandemia, sin sala de ensayo, sin integrantes completos y sin ninguna condición ideal. Jordan Morla componía solo en su cuarto las canciones que terminarían siendo el primer EP. Cuando el mundo volvió a abrirse, llegaron los demás.

Cinco años después son una banda con disco propio, premios y presencia en radio. No porque hayan corrido, sino porque respetaron sus tiempos. Todos tienen profesiones, vidas y responsabilidades fuera de la música. Mudovan avanza en los espacios que quedan.

El Power Pop no tiene escena local. Ellos tampoco la estaban buscando.

La Conversación

¿Quiénes son Mudovan hoy? Integrantes y roles.

Mudovan somos Jordan Morla en voz, letras y composición; Aldo Corniel y Rudy Inoa en guitarras y composición; Radhamés "Nidas" Acosta en bajo, arreglos y producción; y Marcos Ramírez en batería.

Somos cinco músicos con personalidades, experiencias e influencias bastante diferentes, y eso se refleja en la música. Cada uno tiene un rol dentro de la banda, pero las canciones terminan pasando por todos: desde la composición y los arreglos hasta la producción y las decisiones finales.

Suena sencillo, pero agrega complejidad real al proceso creativo. Cuando un colectivo artístico logra esa sincronía, el producto final lo refleja. En el sonido y las letras de Mudovan, se nota.

La banda se formó en 2020, en plena pandemia. ¿Cómo nace un proyecto en ese contexto y qué implica construirlo desde ahí?

Mudovan comenzó antes de ser una banda propiamente dicha.

Durante la pandemia, Jordan empezó a componer y grabar por su cuenta las canciones que terminarían formando nuestro primer EP, Ahogando Sirenas. Era una manera de seguir creando en un momento en que prácticamente todo estaba detenido.

Cuando terminó la cuarentena y volvimos a tener la posibilidad de reunirnos y tocar, comenzó el proceso de incorporar a los demás integrantes y transformar aquellas primeras canciones en un proyecto colectivo. El proyecto ya tenía una identidad y una dirección inicial, pero al encontrarnos como banda esa identidad comenzó a crecer con las ideas, influencias y personalidades de cada uno.

También significó construir algo sin demasiadas condiciones ideales. Todos tenemos nuestras profesiones, responsabilidades y vidas fuera de la música, así que Mudovan siempre ha requerido mucha disciplina, paciencia y compromiso para poder avanzar.

El nombre Mudovan, ¿qué significa o de dónde viene?

Mudovan nace como una síntesis de la frase: "En vano le das consejos a sordos esperando que mudos te respondan." Es la unión de mudo y vano.

Pero el significado del nombre terminó trascendiendo la frase original. Para nosotros representa la imposibilidad de forzar una conexión. Hay cosas que no pueden imponerse: una relación, una emoción, una respuesta o incluso el vínculo entre una canción y quien la escucha.

La música tampoco se puede imponer. Fluye, encuentra su camino y conecta con quienes están abiertos a recibirla. Por eso Mudovan también representa una filosofía: dejar fluir, respetar los procesos y entender que no todo tiene que ser forzado para suceder.

¿Cómo describen el sonido de Mudovan a alguien que nunca los ha escuchado?

Somos una banda de rock alternativo con una base importante de Power Pop, pero nuestra música no se queda ahí.

Nos gustan las melodías directas y memorables, pero también las guitarras pesadas, los cambios de dinámica, las atmósferas y ciertos elementos del post-hardcore, el metal, el indie y la electrónica. Nos interesa mucho ese contraste: que una canción pueda ser accesible y pegajosa, pero que debajo tenga cierta complejidad, oscuridad o intensidad emocional.

Más que intentar definirnos por un género, buscamos que haya una identidad reconocible detrás de todo lo que hacemos.

Mudovan no busca encasillarse en un género. Su propuesta apuesta a que los reconozcan por lo que traen a la mesa. Que cuando su público escuche "Espiral", "Vienes y Vas" o "Incendio", sepa de quién se trata.

El Power Pop como género tiene raíces muy específicas: Cheap Trick, Weezer, Fountains of Wayne, bandas que entendieron que una canción puede ser pesada y pegajosa al mismo tiempo. Ese género prácticamente no existe en la escena dominicana. ¿Cómo llegaron a él y qué significa apostarle a un sonido que no tiene referentes locales claros?

Llegamos al Power Pop de manera bastante natural. Siempre nos han atraído las grandes melodías y las canciones que pueden quedarse contigo después de escucharlas una sola vez, pero al mismo tiempo somos músicos a los que nos gusta tocar fuerte y experimentar con sonidos más pesados. El Power Pop nos permitió encontrar un punto de encuentro entre esas dos cosas.

Y aunque no exista una escena local muy definida alrededor del género, tampoco sentimos que tengamos que reproducirlo de manera purista. Nuestras influencias vienen de muchos lugares y eso termina apareciendo en la música.

Quizás la dificultad de hacer algo que no tiene demasiados referentes locales también tiene su lado positivo: nos obliga a encontrar nuestro propio camino. Nunca hemos querido construir la banda pensando únicamente en lo que puede funcionar. Preferimos hacer música que nos represente y permitir que encuentre a las personas que conecten con ella.

No tener referente local es un reto, pero también una oportunidad. Abrir ese nicho significa crear un espacio propio desde cero, capturar un público que quizás no sabía que necesitaba ese sonido. Eso tiene un valor que no se consigue siguiendo lo que ya existe.

En cinco años han lanzado varios sencillos, un EP, premios Indie Dominicanos, top en la X102 y ahora Después del Vértigo. Eso es mucho movimiento para una banda joven. ¿Cómo manejan ese ritmo de trabajo?

Quizás somos una banda relativamente nueva, pero no necesariamente una banda joven en el sentido tradicional. Todos somos adultos, tenemos nuestras profesiones, responsabilidades y vidas fuera de Mudovan.

Muchas cosas que normalmente haría un equipo externo las resolvemos nosotros mismos: composición, producción, grabación, visuales, promoción, planificación y gestión.

También hemos aprendido a respetar nuestros propios procesos. Después del Vértigo tomó alrededor de dos años de trabajo porque no queríamos apresurarnos simplemente por mantener una frecuencia de lanzamientos.

Preferimos que cada canción tuviera el tiempo necesario para encontrar su forma.
Para nosotros, la constancia no significa necesariamente hacer las cosas rápido. Significa seguir avanzando y respetar el proceso.

"Después del Vértigo" es su primer disco completo de estudio. ¿Qué tiene ese disco que no tenían los sencillos anteriores?

Tiene una visión más completa. Los sencillos anteriores eran piezas individuales que fueron mostrando diferentes aspectos de la banda. Después del Vértigo nos permitió reunir esas exploraciones dentro de una misma obra y construir un recorrido emocional.

El disco habla de deseo, seducción, obsesión, vínculos intermitentes, dependencia, decepción, pérdida, soledad y finalmente de lo que ocurre cuando empiezas a soltar. Hay canciones muy pop, otras más pesadas, momentos atmosféricos y elementos más experimentales, pero todo pertenece al mismo universo.

El título resume justamente esa idea: el vértigo representa esa intensidad emocional que puede producir una relación o una experiencia. El disco pregunta qué hacemos cuando esa intensidad termina y tenemos que enfrentarnos a lo que queda.

¿Cómo funciona Mudovan como banda en términos de composición y decisiones? ¿Hay una cabeza o es colectivo?

Es un proceso bastante colaborativo.

Las canciones pueden comenzar de diferentes maneras: una letra, una melodía, un riff, una estructura o simplemente una idea. Jordan suele llevar buena parte de la composición y existe una visión inicial bastante clara, pero a partir de ahí cada integrante aporta desde su instrumento y desde su criterio.

Hay mucha conversación y también desacuerdos, porque cinco personas no siempre van a escuchar una canción de la misma manera. Se prueban cosas, se descartan otras y poco a poco se llega a un punto que sentimos que representa a la banda. La intención es que el resultado final se sienta como Mudovan, no como la visión aislada de una sola persona.

¿Qué viene después del álbum?

Ahora queremos darle espacio al disco.

Queremos tocarlo, llevarlo a más escenarios, conectar con personas que todavía no conocen la banda y explorar nuevas posibilidades, tanto dentro como fuera de República Dominicana.

De alguna manera, eso también es bastante Mudovan: hacer nuestra parte y luego dejar que las cosas fluyan.

Síguele la pista a Mudovan en las redes sociales y medios de difusión haciendo clic aquí.

La Lista

Esta selección probablemente explica mejor a Mudovan que una etiqueta de género. Hay Power Pop, rock alternativo, post-hardcore, metal, indie, electrónica y sonidos mucho más experimentales. Algunas canciones tienen una relación directa con su sonido; otras representan influencias, momentos o simplemente cosas que les gustan como músicos.

Lo que las conecta es la emoción. Canciones que pueden ser inmediatas y memorables, pero que tienen algo más debajo: tensión, atmósfera, oscuridad, vulnerabilidad o complejidad.

"Mudovan nació en un momento en el que todo parecía estar detenido, y quizás por eso siempre hemos tenido muy presente la importancia de seguir creando, incluso cuando las condiciones no son ideales. No hacemos música para imponer una respuesta. Hacemos canciones, las dejamos ir y permitimos que encuentren su camino. Nosotros hacemos nuestra parte. Lo demás lo dejamos fluir."

-Mudovan